martes, 9 de abril de 2013

Hipocrates 'El padre de la medicina'




Hipócrates

Considerado el padre de la medicina



Se cree que nació en la isla de Cos, Grecia. El médico más ilustre de la antigüedad. Su capacidad para la observación clínica influyó decisivamente en erradicar viejas supersticiones. Era hijo de Heráclides, de la familia de Asclepíades, y recibió probablemente sólida instrucción con Gorgias de Leoncio. Fue amigo del filósofo Demócrito. Viajó por Tesalia, Tracia, Macedonia y ciudades del Asia. En Atenas ejerció y enseñó medicina y su actuación durante una peste le valió un homenaje público. Su fama llegó a Persia, de donde el rey Artajerjes le invitó a ir para combatir una epidemia, ofreciéndole cuantiosas riquezas; pero Hipócrates se negó a colaborar con los enemigos de su pueblo. Murio en Larisa de Tesalia y, según la tradición, sobre su tumba las abejas construyeron una columna con miel y cera curativas. Su nombre se asocia al juramento hipocrático. De las casi setenta obras que forman parte de la Corpus hippocraticum, es posible que sólo escribiera alrededor de seis. Entre las obras más destacadas de la Corpus hippocraticum figura el Tratado de los aires, las aguas y los lugares, donde se dice que el clima, el agua o su situación en un lugar en el que los vientos sean favorables son elementos que pueden ayudar al médico a evaluar la salud general de sus habitantes. Murió en Larissa, Grecia. 




JURAMENTO DE HIPOCRATES 


"Por Apolo médico y Esculapio, juro: por Higias, Panacace y todos los dioses y diosas a quienes pongo por testigos de la observancia de este voto, que me obligo a cumplir lo que ofrezco con todas mis fuerzas y voluntad. 

Tributaré a mi maestro de Medicina igual respeto que a los autores de mis días, partiendo con ellos mi fortuna y socorriéndoles en caso necesario; trataré a sus hijos como mis hermanos, y si quisieran aprender la ciencia, se las enseñaré desinteresadamente y sin otro género de recompensa. Instruiré con preceptos, lecciones habladas y demás métodos de enseñanza a mis hijos, a los de mis maestros y a los discípulos que me sigan bajo el convenio y juramento que determinan la la ley médica y a nadie más. 

Fijaré el régimen de los enfermos del modo que le sea más conveniente, según mis facultades y mi conocimiento, evitando todo mal e injusticia. 

No me avendré a pretensiones que afecten a la administración de venenos, ni persuadiré a persona alguna con sugestiones de esa especie; me abstendré igualmente de suministrar a mujeres embarazadas pesarios o abortivos. 

Mi vida la pasaré y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza. 

No practicaré la talla, dejando esa operación y otras a los especialistas que se dedican a practicarla ordinariamente. 

Cuando entre en una casa no llevaré otro propósito que el bien y la salud de los enfermos, cuidando mucho de no cometer intencionalmente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitando principalmente la seducción de las mujeres jóvenes, libres o esclavas. Guardaré reseva acerca de lo que oiga o vea en la sociedad y no será preciso que se divulgue, sea o no del dominio de mi profesión, considerando el ser discreto como un deber en semejantes casos. 

Si observo con fidelidad mi juramento, seame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí, la suerte adversa". 



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